Fernando Osorio, Cortarse. Autolesiones e intentos de suicidio en la infancia y la adolescencia, Buenos Aires, Urano, 2015.

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Usuarios y usarias de la Biblioteca Pedagógica y Didáctica del CeDIE pueden consultar el volumen que se reseña a continuación. El libro trata sobre una temática que puede constituir una problemática de interés para diversos actores relacionados al ámbito educativo. Según comenta Osorio, “se han incrementado significativamente, en los últimos años, las consultas de padres preocupados por sus hijos […] que desarrollan una práctica que se denomina cutting o conductas autolesivas”. Añadimos a esta información ciertos fenómenos que han sido difundidos por medios de comunicación, específicamente redes sociales, a modo de retos, por medio de youtubers, influencers o incluso por entidades virtuales/ficticias, cuyo objetivo es modificar la conducta de quien interactúa con ellos, en un sentido determinado: se espera que el receptor lleve a cabo conductas potencialmente dañinas, denominadas, conductas autolesivas.

El autor se encarga de distinguir entre conductas compulsivas e impulsivas, y se refiere a dos períodos de la vida en los que la personalidad se encuentra en proceso de construcción, a saber: infancia y adolescencia. Refiere que en el caso de las conductas autolesivas, “el aspecto de la herida da cuenta de una conducta controlada, calculada y premeditada”, lo que funciona como prueba del carácter compulsivo de la misma, a diferencia de las conductas impulsivas, las cuales se dan en un contexto de descontrol, de imposibilidad de controlar los impulsos.

Osorio invita, en los sucesivos capítulos, a develar las razones de estos intentos de niños y de jóvenes que, “en el intento de salvaguardarse de un tormento anímico interno, se generan uno peor”. Por otra parte, el autor se encarga de delimitar criterios que posibiliten a los lectores conocer cuándo estas conductas se tratan de “conductas normales” o de “conductas patológicas” en los períodos etáreos mencionados, con el objetivo de no creer en falsas alarmas, ya que no toda conducta adolescente que un adulto no comprenda constituirá una conducta patológica. En este sentido, en el capítulo 2, Osorio ofrece información acerca de las razones que pueden llevar a un adolescente a autolesionarse, y las asocia a la conformación de diversos tipos de personalidad.

El capítulo tres se compone de diversas secuencias narrativas que dan voz a personas que han ejecutado conductas autolesivas. Bajo el título “Historias de la piel herida”, Osorio compila siete relatos en primera persona, que trasuntan la temática del cutting y otras conductas autolesivas. El libro también incluye reportes clínicos. En una advertencia preliminar, el autor, de profesión psicólogo, deja constancia de que las descripciones de esas situaciones solamente funcionan a modo de ilustración de los contenidos descritos, dando cumplimiento a lineamientos de las Leyes N° 26.529 (Ley de Derechos del Paciente) y N° 26.657 (Ley Nacional de Salud Mental).

En los capítulos finales, el autor ofrece estrategias de intervención para padres y para los establecimientos educativos, indicando normativas y clasificaciones provenientes de diversos campos para los cuales la problemática resulta un objeto de estudio al tiempo que un campo de aplicación, específicamente de la salud. Asimismo, invita a pensar una serie de directrices para la conformación y aplicación de un Protocolo de Intervención sobre Conductas Autolesivas dentro de las organizaciones escolares. El texto finaliza con un glosario final en el que se delimitan conceptos desarrollados en el libro.

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