Cincuenta años de Boquitas pintadas

Este año se cumplen cincuenta años de la publicación de Boquitas pintadas (1969), reconocida novela del escritor argentino Manuel Puig (General Villegas, 1932), de la cual existen numerosas ediciones en gran parte de las bibliotecas escolares de nuestra ciudad, situación que se corresponde con la inclusión (durante la década de los años noventa) del texto en el canon escolar de nivel medio.

Boquitas pintadas se convirtió rápidamente en un éxito comercial, lo que significó para Puig dos nuevas realidades: vivir desde entonces de su literatura y tener el reaseguro de la edición de su tercera novela, publicada en 1973 y que sería inmediatamente secuestrada por la censura (Vitagliano, 1997). Al respecto, Piglia afirma que con su segunda publicación, Manuel Puig

logra un espectacular éxito de público, conquista el
mercado internacional y se convierte, de hecho, en el primer
novelista profesional de la literatura argentina (1993: 115)

Con un subtítulo que anuncia su pertenencia genérica, “folletín”, la intención original del autor consistía en que Boquitas pintadas fuese publicada por entregas a la manera de los folletines populares. La escribió con vistas a publicarla de forma serial en Primera plana, a través de un contacto que había gestionado Eloy Martínez, amigo de Puig; finalizada la redacción de cada entrega, el redactor en jefe desistió del proyecto. Desanimado su autor, el manuscrito inició un largo periplo antes de su edición definitiva. El texto exhibe, consecuencia de esta situación, procedimientos compositivos propios del folletín; cada capítulo, por ejemplo, presta especial atención a los cortes en relación con el suspenso de la intriga. La novela fue finalmente publicada por editorial Sudamericana, “con la presencia y el apoyo de Enrique Pezzoni” (Jill-Levine, 2002: 206), dentro del contexto literario denominado “boom de las letras latinoamericanas”. El texto, sin embargo, no comparte los elementos comunes a gran parte de la narrativa identificada con ese período.

Así como en otros de sus textos, en Boquitas pintadas Puig desintegra la función del narrador, lo que implica una ruptura en los códigos de representación convencionales; el lector es colocado en un lugar activo, frente a la pasividad que propone el narrador en tercera persona. “Si somos gobernados por el inconsciente, ningún narrador puede ser omnisciente”, dirá Puig sin incertidumbres (Jill-Levine, 2002: 221), palabras en las que se evidencia el influjo del modelo psicoanalítico, influencia que compartieron innumerable cantidad de artistas, intelectuales y escritores de la década de los años sesenta en nuestro país (Jitrik, 1999).

Boquitas resultó disruptiva, asimismo, en su aspecto temático; la anécdota principal está constituida por las relaciones sentimentales entre Juan Carlos Etchepare y Nélida Fernández de Massa, temática propia de las producciones transmitidas por los medios electrónicos de masas: el radioteatro y la televisión. Puig lleva el tema amoroso al campo de la novela literaria, con lo que se anticipa al “programa” que casi una década después pretenderá inaugurar Roland Barthes en su célebre Fragmentos de un discurso amoroso: “El discurso amoroso –dice Barthes– es hoy de una extrema soledad. Es un discurso tal vez hablado por miles de personas (¿quién lo sabe?), pero al que nadie sostiene” (2002: 11).

Disruptiva también resultó la inclusión de géneros textuales que la novela dispone en su desarrollo: necrológicas, cartas íntimas, informes forenses, denuncias policiales: géneros cotidianos, “zonas tradicionalmente ajenas a la literatura” (Piglia, 1993: 114), fragmentos yuxtapuestos que “un lector más o menos despierto”, como lo denomina el mismo Puig (Amícola, 1992: 264), deberá unir en la lectura. Una técnica propia de las artes plásticas, el collage, llevada al arte literario de un modo innovador por nuestro escritor.

En el fondo de biblioteca de nuestro Centro de Documentación puede consultarse esta novela, así también como material teórico y crítico que permite el abordaje de la producción de Puig. Además, desde el CeDIE Literario estamos gestionando una actividad de formación denominada “Actualidad de Boquitas pintadas a cincuenta años de su publicación”. Invitamos a usuarios y usuarias del CeDIE a seguirnos en nuestra página web y en redes sociales para no perderse ninguna de las numerosas acciones que estamos llevando a cabo.

Pablo Iglesias

 

Referencias Bibliográficas

Amícola, José, “Seminario sobre la obra de Manuel Puig en la Universidad de Göttingen (Alemania) – 1981”, en José Amícola, Manuel Puig y la tela que atrapa al lector, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1992, pp. 257-286. [Texto del encuentro de Manuel Puig con los estudiantes alemanes llevado a cabo en la Universidad de Göttingen].

Barthes, Roland [1977], Fragmentos de un discurso amoroso, Buenos Aires, Siglo XXI, 2006.

Jill-Levine, Suzanne, Manuel Puig y la mujer araña, Buenos Aires, Seix Barral, 2002.

Jitrik, Noé, “Las marcas del deseo y el modelo psicoanalítico”, en Noé Jitrik, Historia crítica de la literatura argentina. La irrupción de la crítica, vol. 10 [Dir. del volumen: Suana Cella], Buenos Aires, Emecé, 1999, pp. 19-31.

Piglia, Ricardo, “Manuel Puig y la magia del relato”, en La argentina en pedazos, Buenos Aires, De la Flor, 1993.

Vitagliano Miguel, Lecturas críticas sobre la narrativa argentina, Buenos Aires, CONICET, 1997.

 

imagen_cubierta_boquitas_bon_tonPrimera edición (Sudamericana 1969). Puig pudo seguir cada detalle de la edición , y la imagen de cubierta consisitó en “una ilustración auténtica de dos damas trajeadas de Bon Ton, una revista de alta costura de los años 30″.

 

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